La Slim es una versión especialmente refinada de la Softail, dotada de una estética de última generación en la que los acabados en negro brillante desplazan el recurso a los cromados tan habitual en el mundo custom. Llega el momento de las bobber, una tendencia que para nada es nueva pero que se empieza a imponer como reacción a la saturación de brillos a espejo que hasta hace bien poco definían este segmento. Son dos caras de la misma moneda, y hace poco pasó por nuestras manos otra de las novedades de la marca de Milwaukee para este año: la Sportster 72 (>), que precisamente por sus cromados y estética chopper podría considerarse antagonista de esta Slim... pero que a la hora de la verdad no sabría decir cual me gusta más.

Precio y ficha técnica Harley Davidson Softail Slim >

En positivo

  • Diseño
  • Calidad inmejorable
  • Personalidad
  • Motor

En negativo

  • Calor en las piernas
  • Frenos justos
  • Roza en las curvas

Y es que la Harley-Davidson Softail Slim sabe deslumbrar sin pretenderlo y cuando vas con ella de cruisin por la calle te cruzas con miradas y piropos que van dirigidos a la moto, pero que quieras que no le sacan lustre a tu ego. Además de esta declaración de rebeldía contra el cromado, en la Slim llama la mucho atención la estampa de la moto, larga y baja. El estrecho asiento individual con tapizado Tuck-and-Roll está a escasamente 65 centímetros del suelo y bajo él destaca la tapa pulida de la culata trasera. El poderoso Twin Cam de 103 pulgadas (1.688 cc.) se deja ver mucho porque la parte trasera del depósito en lágrima de casi 19 litros de capacidad, rematado con la habitual instrumentación de la marca en esta ocasión acabada en negro. Al frente, un manillar Hollywood en un color que a estas alturas no hace falta que te diga y con barra central de refuerzo. Los guardabarros anchos y recortados enmarcan las gruesas ruedas de 16 pulgadas, con llantas de radios sin una pizca de cromo, y por el lateral izquierdo discurren los dos largos y rectilíneos escapes Shotgun con silenciadores Slash-Cut ¡cromados! pero que evidentemente, si los quieres negros en Harley te los ponen…harley-softail-slim

Esta pequeña sólo pesa unos 320 kilos en orden de marcha y se maneja francamente bien. Se mueve como la típica gordita que está sorprendentemente en forma y a la que le gusta bailar en todos los saraos; de esas que dices “madre mía como se me caiga encima…” pero que se menea con increíble coordinación y, aunque parece rondarlo, nunca acaba en el desastre. La razón es que el centro de gravedad está muy bajo -como en el caso de las gordas bailonas- y eso, junto a lo bien que llegas al suelo con las piernas perfectamente arqueadas, facilita muchísimo las maniobras en parado sea cual sea tu talla.


Nuestra Slim está equipada con el kit de seguridad opcional, compuesto por el Smart Security System (sistema de seguridad inteligente) y antibloqueo de frenos ABS. El primer sistema consiste en un mando a distancia conectado con la moto mediante sensor de proximidad y que si te alejas con él en el bolsillo (algo así como un metro de la moto) bloquea el arranque y activa el sistema antirrobo con alarma de movimiento. Al volverte a acercar se desactivan las protecciones frente a los cacos, y los probadores de motos espontáneos, y no hace falta introducir llave alguna (no la tiene) para activar la puesta en marcha.

El motor responde al impulso de la puesta en marcha pesadamente, como corresponde a dos perolos de casi 10 centímetros de diámetro colocados en ángulo de 45 grados; pero una vez que el trueno inicial indica que la máquina ha cobrado vida las vibraciones desaparecen casi por completo. ¿Por qué no vibra un poco más? Bueno, es que tiene eje de equilibrado y este hace su trabajo a la perfección, quizá demasiado bien para los clientes más rudos. Pisas la palanca de cambios con función de tacón -reconozco que no me hago a ella y la uso como toda la vida metiendo la puntera de la bota por debajo para subir marchas- y un “clonck”, similar al de un martillo sobre el yunque, anuncia que primera ya está en su sitio.

harley-davidson-softail-slim-detalle-lateralEl embrague es

progresivo y la respuesta al acelerador bastante dulce. La moto se pone en movimiento con docilidad y, con las manos moderadamente altas y adelantadas y los pies abiertos y bien asentados sobre las grandes plataformas de goma, comenzamos a ver pasar los kilómetros. Rápidamente se advierte que el chasis Softail es sumamente cómodo. Pese a la apariencia rígida de la zaga, los dos amortiguadores ocultos del sistema cantilever trabajan con eficacia. Al mismo tiempo la horquilla es suave pero bien tarada, no peca de exceso, y rápidamente le coges confianza al comportamiento de la ciclística. Su distancia entre ejes es importante pero el avance de la dirección moderado y poco a poco callejeas con más soltura. Evidentemente no es un ciclomotor, pero no es torpe y sí muy estable. La dirección no es pesada en marcha (el ancho manillar lo pone fácil) y se siente precisa, pero cuando ya le tomas la medida las plataformas sobre las que descansan tus pies comienzan a rozar por el suelo en las curvas cerradas y rotondas sin necesidad de rodar a un ritmo desaforado. Tranquilo, no pasa nada… si por la moto fuera sin duda podrías seguir tumbando y tumbando porque esta big-twin va de cine, pero ese no es el camino. Hay que llevarla relajadamente y, si las plataformas de hierro rozan en alguna curva, no hay de qué preocuparse; se pliegan sin ofrecer resistencia y por otra parte son de tal grosor que seguramente tardes algunas decenas de miles de millas en gastarlas. Al principio el ruido de arrastrar por el suelo y notar que se te levante el pié del lado de dentro produce cierta intranquilidad, pero al poco entenderás que es inevitable y que hay curvas en las que, hagas lo que hagas, sonarás como las latas de un coche de recién casados.harley-davidson-softail-slim-estatica-lateral

En cuanto a los frenos las Harley-Davidson tienen fama de ir justas, pero la Slim ciertamente frena bien. No digo mucho, digo bien. El tacto de la maneta delantera es progresivo y el pedal con funda de goma que tienes frente al pié derecho (digno por tamaño de un Cadillac automático) también sujeta mucho y bien la moto, aunque de vez en cuando el ABS opcional tiende a inmiscuirse en tus deseos, nada sorprendente. Creo que si echas de menos otro tipo de frenos es que deberías mirarte ese estrés…

harley-davidson-softail-slim-lateralPor supuesto no todo es maravilloso. En verano, tras de la cara de satisfacción que los demás envidiarán cuando te vean pasar con rock&roll en tu motor, se esconderá la tostadera que puede llegar a atormentarte entre las piernas. El calor desprendido por las aletas de refrigeración del enorme bicilíndrico se ceban un poco con los muslos del piloto pero sin llegar a quemar. Hay que perdonárselo porque ofrece una respuesta sencillamente gloriosa. El par llega desde muy abajo de forma completamente lineal y progresiva, nunca brusca. Siempre relajado, no le cuesta nada empujar independientemente de cual de las seis marchas de la caja Cruise Drive lleves engranada. Bueno, realmente la sexta funciona como un overdrive y baja notablemente el régimen para llanear escuchando las pistonadas, reduciendo el consumo (que no es bajo) y restando brío a la respuesta; pero en 1.700 centímetros cúbicos siempre hay algún caballo perdido dispuesto a arrimar el hombro a cualquier régimen.

Como buena Harley la Slim no se acaba cuando te bajas porque la puede disfrutar mucho con la vista. Los acabados son impecables, la pintura de gran calidad y puedes pasar un buen rato bebiendo cerveza y disfrutando de sus infinitos detalles. ¿Una custom sin cromados? Quien te diga esto es que no se entera de nada…